23rd Nov 2023
María es una niña muy especial. Desde muy pequeña, siempre le han fascinado los animales. Su habitación está llena de peluches de diferentes especies: osos, conejos, perros y hasta un pequeño elefante de juguete. Pero María no solo quiere tener peluches, ella sueña con vivir rodeada de animales reales.
Un día, María escuchó hablar sobre una granja en la montaña donde los niños podían vivir y aprender sobre los animales. Se emocionó tanto con la idea que decidió convencer a sus padres de mudarse allí. Les habló sobre todas las cosas maravillosas que podría aprender y cómo cuidaría de los animales. Sus padres, al ver la pasión de María, aceptaron su propuesta.
Así que María y su familia se mudaron a la granja en la montaña. Desde el primer día, María se levantaba temprano y corría hacia el establo de caballos. Le encantaba acariciar sus suaves crines y darles zanahorias como premio. También se hizo amiga de las gallinas y todos los días recolectaba los huevos frescos para el desayuno.
Pero el animal favorito de María era un pequeño cerdito llamado Tito. Tito era muy travieso y le encantaba revolcarse en el barro. María no le importaba ensuciarse las manos, siempre estaba dispuesta a jugar con él. Juntos, recorrían la granja y exploraban cada rincón en busca de aventuras.
Los días en la granja eran felices y llenos de alegría para María. Aprendió a cuidar y respetar a los animales, y a entender que cada uno de ellos era especial y único. María encontró su verdadera pasión en la granja, rodeada de animales y viviendo en armonía con la naturaleza.