3rd Mar 2025
En un pequeño pueblo, el cielo brillaba y las flores bailaban con el viento. Un niño llamado Leo, con su cabello negro y rizado, le dijo a su amiga Ana, "¿Ves cómo todo se siente tan tranquilo hoy?" Ana, con sus ojos brillantes y su vestido amarillo, respondió, "Sí, Leo. Es como si el mundo tuviera un abrazo de paz." Ambos decidieron dar un paseo por el parque para sentir más de esa paz.
Mientras caminaban, Leo y Ana encontraron un anciano sabio sentado en un banco. "¿Por qué el día es tan tranquilo?" preguntó Leo. El anciano sonrió y dijo: "La paz que Dios da no es como la paz del mundo. La paz verdadera viene del amor y la comprensión. Recuerda, chicos, 'La paz os dejo, mi paz os doy.'" Ana y Leo se miraron y supieron que habían encontrado un regalo especial esa mañana.