11th Jan 2025
Era un día brillante en Puerto Rico. Jack, un niño curioso de 7 años, gritó emocionado: "¡Mira, María! ¡Ese zorro puede volar!" María, su mejor amiga, miró hacia arriba y vio un zorro con alas de color azul brillante. "¡Es increíble!" respondió ella. El zorro volador se acercó y les dijo: "Hola, amigos. ¿Quieren volar conmigo y explorar la isla?"
Los tres amigos volaron por encima de las montañas, el mar y las selvas. El zorro volador, Jack y María se reían mientras cruzaban árboles altos y ríos relucientes. "¡Esto es lo mejor de la vida!" gritó Jack. "¡Vamos a ver el atardecer desde la cima de la montaña!" María añadió emocionada. El zorro volador sonrió, listo para la aventura y volaron juntos al horizonte.
Al llegar a la cima de la montaña, el cielo se teñía de tonos naranjas y rosados. El zorro volador extendió sus alas, creando una sombra mágica sobre el suelo. Jack y María se sentaron en una roca grande, maravillados por la vista. "Gracias por traernos aquí", dijo María con una sonrisa. El zorro respondió: "Gracias a ustedes por acompañarme en esta aventura".
De repente, un suave murmullo llenó el aire. Era el viento que traía consigo el aroma de las flores de la isla. "Escuchen", susurró el zorro, "la isla les cuenta sus secretos". Jack cerró los ojos, escuchando atentamente, y sintió que una paz especial llenaba su corazón. "Este lugar es mágico", dijo, y María asintió, sintiendo lo mismo.
Después de un rato, el zorro volador los llevó de regreso. "Espero que siempre recuerden este día", dijo mientras descendían suavemente al suelo cerca de sus casas. Jack y María prometieron que jamás olvidarían la aventura. "Siempre estaré volando en el cielo, listo para otra aventura", aseguró el zorro, y con un guiño, se elevó en el aire, dejando una estela de alegría en sus corazones.