15th Jan 2025
Era una vez un niño llamado Lucas, que siempre soñaba con viajar al pasado. "¡Quiero ver a los dinosaurios!", exclamó un día mientras miraba las estrellas. Sin embargo, Lucas enfrentaba muchos tropiezos. Su amigo Maya le dijo: "No puedes, es sólo un sueño, Lucas". Pero Lucas sonrió y le respondió: "¡Voy a hacerlo!" Con una idea brillante, decidió construir una máquina del tiempo con una caja de cartón y algunas luces de colores.
Una noche, mientras Lucas giraba las luces y cerraba los ojos, sintió un fuerte viento. ¡Zas! De repente, se encontraba en un mundo lleno de dinosaurios. Un enorme T-Rex lo miró y rugió: "¡Hola, pequeño soñador!". Lucas gritó de alegría: "¡Estoy en el pasado!" Su aventura estaba comenzando, pero no todo era fácil. Tendría que superar pruebas y aprender a ser valiente para completar su sueño de regresar a casa.
Lucas, con el corazón latiendo fuerte, vio a un triceratops acercarse. "¡No te preocupes, no soy peligroso!", dijo el dinosaurio, sonriendo amablemente. Lucas se sintió aliviado y decidió seguirlo. Pasaron por un valle lleno de plantas gigantes y otros dinosaurios que parecían salidos de un libro de cuentos. "Aquí todo parece tan mágico", pensó Lucas, sintiendo que sus sueños realmente se estaban haciendo realidad.
Mientras exploraba, Lucas se topó con un rió enorme. "¿Cómo lo cruzaré?", se preguntó en voz alta. Justo en ese momento, un grupo de pterodáctilos voló por encima de él. "¡Sube a nuestras espaldas!", gritaron amablemente. Con emoción y un poco de miedo, Lucas se aferró a uno de ellos y voló por el cielo, viendo el paisaje desde lo alto. "¡Esto es increíble!", gritó con una mezcla de asombro y felicidad.
Finalmente, al ver que el sol comenzaba a ponerse, Lucas sintió que era hora de regresar. "Gracias, amigos dinosaurios", dijo con una reverencia, "nunca olvidaré este viaje". Cerró los ojos fuertemente y deseó volver a su tiempo. Al abrirlos, estaba de nuevo en su habitación, con las luces de colores brillando suavemente. Aunque sus amigos no le creían del todo, Lucas sabía en su corazón que había vivido la aventura de sus sueños y que todo era posible si uno se lo proponía de verdad.