28th Oct 2024
Era un día soleado en el bosque. Los árboles susurraban suavemente. Los animales se reunieron en un claro. Todos estaban emocionados y un poco nerviosos. Hoy, los animales decidieron que podían hablar entre sí. Y así, el cielo se llenó de sus voces.
El conejo, con sus grandes orejas, fue el primero en hablar. "¡Hola! Soy Ramón, el conejo. Quiero hablar sobre la comida." Dijo, con voz alta. Todos lo escucharon con atención. Estaban listos para discutir sus problemas juntos.
La ardilla, llamada Sara, saltó cerca de Ramón. "¡Yo también tengo algo que decir!" gritó. “Cada año, el invierno es frío y la comida se escasea. Necesitamos un plan, así todos tendremos suficiente.”
El búho sabio, Don Hugo, observó desde el árbol. "Tienen razón, amigos. Si todos trabajan juntos, podemos encontrar una solución. Pero necesitamos hablar y escuchar. Solo así podremos ayudarnos unos a otros."
Así que comenzaron a compartir ideas. La tortuga, Tomás, sugirió que podrían conseguir comida para todos antes del invierno. "Podemos recoger nueces, bayas y semillas," afirmó con su voz tranquila. Era una gran idea.
El zorro, que a veces era astuto, propuso que se turnaran para reunir la comida. “Así no habrá favoritos y todos tendrán lo que necesitan,” dijo con una gran sonrisa.
Los pájaros también querían ayudar. La golondrina, Sofía, dijo: "¡Yo puedo volar alto y buscar comida en el valle!" Todos se sintieron muy alegres con su ayuda. Los animales estaban emocionados al pensar en trabajar juntos.
Después de muchas ideas, decidieron hacer un gran día de recolección. Los animales se organizaron. Ese día fue lleno de alegría y risas. Desde ese momento, el día de recolección se convirtió en una tradición.
Cuando llegó el invierno, los animales estaban preparados. Tenían comida suficiente para todos y aprendieron que trabajar juntos es mejor. El bosque estaba lleno de risas y el sol brillaba en sus corazones.