3rd Nov 2024
Diego, un joven curioso, estaba en la cocina de su abuela Teresa. Olía a chocolate y vainilla. Él saboreaba un helado rico que ella había preparado. Mientras comía, escuchaba las historias de su abuela. Era un momento especial para Diego.
"Tu bisabuelo Agustín era fuerte como un árbol," decía Teresa con cariño. "Trabajaba en la tierra desde muy temprano. Aunque era fuerte, tenía un corazón dulce. Le encantaba el chocolate, como a mí. Su sonrisa me hacía feliz." Diego imaginó a su bisabuelo riendo y trabajando.
"Y tu bisabuela María siempre sonreía," continuó Teresa. "Era una mujer llena de vida. Cuando hacíamos mermelada, cantábamos juntas. María sabía muchas canciones y hacía reír a todas. Era alegría pura." Diego pensó en su bisabuela y sus risas.
"Abuela, ¿cómo conociste a abuelo Manuel?" preguntó Diego. Teresa sonrió y empezó a contar. "Nos conocimos en una fiesta de la comunidad. Yo hacía dulces y él dijo que eran los mejores. Desde ese momento, no nos separamos más. Era amor a primera vista."
Diego sonrió al imaginar a sus abuelos jóvenes y enamorados. Se dio cuenta de que su familia tenía una historia muy rica. Era una historia de amor, trabajo y raíces profundas. Diego se sintió parte de algo muy especial.