24th Mar 2025
Había una vez en un bosque encantado, un grupo de amigos que compartían sueños y risas. "¡Mira!" exclamó Clara, señalando un árbol brillante. "¿Qué hay detrás de él?". Pedro, valiente y curioso, respondió: "¡Vamos a averiguarlo!". Todos se miraron con emoción y decidieron adentrarse en el bosque a explorar. El aire estaba lleno de magia y cada hoja susurraba secretos.
Mientras caminaban, se encontraron con un pequeño unicornio. Tenía un cuerno resplandeciente y ojos que brillaban como estrellas. "Hola, pequeños aventureros", dijo el unicornio con una voz dulce. "Soy Lumen, el guardián del bosque. Si quieren ver maravillas, sigan mi camino". Clara y sus amigos, sorprendidos y entusiasmados, asintieron y siguieron al unicornio a través de senderos iluminados, donde los colores danzaban como luces de fiesta.
Mientras seguían a Lumen, el bosque se transformaba a cada paso. Vieron flores que cantaban melodías dulces y mariposas que dejaban estelas de polvo brillante. Clara, maravillada, preguntó al unicornio: "¿Qué secretos guarda este bosque?". Lumen sonrió y respondió: "Este lugar florece con la imaginación de quienes creen en la magia. Cada rincón está lleno de historias esperando a ser descubiertas".
De repente, llegaron a un claro donde un antiguo árbol se alzaba majestuosamente. En sus ramas colgaban luces titilantes que parecían susurrar viejos cuentos. Pedro, con los ojos llenos de asombro, extendió su mano y tocó suavemente una de las luces. Al instante, se sintieron envueltos en una cálida brisa que llevaba ecos de risas y aventuras pasadas. "Aquí es donde los recuerdos toman vida", explicó Lumen.
Al caer la tarde, Clara y sus amigos comprendieron que era hora de regresar. "Espero que hayan disfrutado del bosque encantado", dijo Lumen con una sonrisa. "Siempre serán bienvenidos de nuevo". Mientras emprendían el camino de vuelta a casa, el bosque parecía despedirse con un suave susurro de hojas y un resplandor dorado. Con el corazón lleno de maravillas y nuevas historias, Clara y sus amigos sabían que su amistad era el verdadero tesoro de aquel día mágico.