Author profile pic - Julio César Jaimes Berutti

Julio César Jaimes Berutti

21st Aug 2025

Gabriel y su Colección de Trenes

En una granja verde y llena de magia, vivía un niño llamado Gabriel. Gabriel tenía 8 años y amaba, con todo su corazón, sus tres trenes de juguete. "¡Son mis amigos!" decía él. No eran trenes comunes; cada uno brillaba con un color especial. Los llevaba a todas partes: al jardín, al mercado, ¡incluso al colegio!

A green and magical farm with a wooden house, featuring eight-year-old Gabriel, a cheerful boy with short brown hair, wearing a colorful t-shirt and denim shorts, surrounded by vibrant flowers, warm sunlight and a playful atmosphere, digital art, bright colors, inviting scene, high quality

Una noche, mientras la luna iluminaba la granja, los trenes cobran vida. El Tren 1, el más pequeño, preguntó: "¿Podemos leer los libros en la biblioteca?". Los libros respondieron: "¡Por supuesto! Pero deben ser silenciosos". Los trenes empezaron a leer en secreto, moviendo los labios rápidamente. El Tren 1 decía: "Mmm-aaa... Mmm-eee..." pero se cansaba. El Tren 4, ¡volaba sobre las páginas! "¡Yo veo las frases enteras!" explicó. Así, los trenes aprendieron a leer juntos, usando su mente y ojos, viajando a mundos mágicos.

Gabriel's toy trains come to life under the silver moonlight, showcasing a lively scene where Train 1 is bright blue, Train 2 is vivid green, and Train 3 is shiny red, all animatedly exploring an enchanting library filled with colorful books, with whimsical sparkles around them, illustration, magical, child-friendly, high quality

Al final, Gabriel no sabía que sus trenes eran los mejores compañeros de lectura.

Una noche, mientras Gabriel dormía, soñó que él también podía leer como sus trenes. En su sueño, se subió al Tren 4 y juntos volaron al Libro de los Cuentos Encantados. Allí, las palabras bailaban como estrellas, y Gabriel aprendía nuevas historias cada vez que las tocaba. "¡Esto es increíble!", exclamó Gabriel, sintiendo que su corazón latía de emoción.

Cuando despertó, Gabriel sonreía. Aunque los trenes volvían a ser juguetes durante el día, sabía que siempre estarían allí para guiarlo en sus lecturas de noche. "Mis trenes no solo son mis amigos", pensó Gabriel, "son mis maestros". Y así, bajo la luz de la luna, Gabriel y sus trenes continuaron explorando juntos el maravilloso mundo de los cuentos.