3rd Dec 2024
Una niña llamada Lila miraba hacia el cielo, donde las águilas volaban con gracia. "¡Mira, mamá!" exclamó Lila emocionada. "¡Me gustaría ser como ellas!" Su madre le sonrió y le respondió: "Si deseas volar, sigue tus sueños, Lila. Puedes hacer cosas grandes." Ella cerró los ojos y soñó con volar alto, entre las nubes, sintiendo la libertad y la alegría.
Al día siguiente, Lila despertó con una sensación extraña. Cuando se asomó por la ventana, notó algo brillante en su espalda; ¡era un par de alas doradas! "¡Guau! ¡Puedo volar!" gritó feliz mientras se lanzaba al aire. Se unió a las águilas, sintiendo el viento en su cara. "Ven, Lila", gritó una águila anciana, "sigue nuestro ritmo y no te detengas!" Lila sonrió, sabiendo que este era solo el comienzo de su aventura mágica.
La luz del sol iluminaba las alas doradas de Lila mientras seguía a las águilas por valles y montañas. Cada batido de sus alas era como una melodía armoniosa que resonaba en el cielo. "¡Mira ese pico!", le indicó la águila anciana, señalando una cumbre distante. Lila, emocionada, se dirigió hacia allí, sintiendo una conexión especial con el mundo que la rodeaba.
Al acercarse al pico, Lila se dio cuenta de que había una pequeña plataforma perfecta para aterrizar. "Aquí es donde nos reunimos para contar historias de nuestros viajes", explicó la águila anciana. Lila se sentó entre las águilas, fascinada por sus relatos de lugares lejanos y aventuras pasadas. "Ahora tú también tienes una historia que contar", le dijo la águila con una sonrisa sabia.
Con el corazón lleno de nuevas experiencias, Lila se despidió de las águilas y voló de regreso a casa. Al aterrizar suavemente en su jardín, sus alas brillaron una última vez antes de desaparecer. Lila sonrió, sabiendo que aunque sus alas eran temporales, los recuerdos y la enseñanza de volar con las águilas la acompañarían siempre. Regresó a su madre, quien la abrazó fuerte, y Lila supo que cada sueño hecho realidad era solo el comienzo de algo maravilloso.