7th Sep 2023
Había una vez un niño llamado Santiago que se mudó a una nueva ciudad. Santiago se sentía muy solo y triste, ya que no conocía a nadie en su nuevo hogar.
Un día, mientras exploraba su nuevo vecindario, Santiago encontró una casa abandonada. Decidió entrar para investigar y ver si encontraba algo interesante. Para su sorpresa, dentro de la casa, vio un pequeño gatito blanco que parecía estar flotando en el aire.
El gatito parecía amigable y le dio un pequeño maullido a Santiago. Sin pensarlo dos veces, Santiago decidió llevar al gatito a su casa y cuidarlo como si fuera su mascota.
A medida que pasaban los días, Santiago y el gatito fantasma se volvieron inseparables. Juntos, exploraban la ciudad, jugaban en el parque y compartían momentos divertidos. Aunque el gatito no podía ser visto por otras personas, Santiago siempre se sentía feliz en su compañía.
La historia de amistad entre Santiago y el gatito fantasma se convirtió en inspiración para todos en la ciudad. La gente comenzó a creer en la magia y la bondad que pueden existir en los lugares más inesperados. Santiago nunca más se sintió solo, porque tenía al amigo perfecto a su lado: su querido gatito fantasma.