9th Mar 2025
Lili tenía un amigo muy especial, un peluche capibara que siempre estaba con ella. “¡Vamos a jugar!”, decía Lili, mientras abrazaba a su capibara. Juntos salían a correr en el jardín lleno de flores y jugaban en el columpio amarillo. Lili amaba a su capibara, él era su mejor amigo y siempre la hacía sonreír.
Un día, los padres de Lili viajaron y una niñera llegó a cuidarla. La niñera propuso: “Si dejas a capibara por un día, te daré cinco chupetines de frutilla”. Lili pensó mucho y, aunque los chupetines eran deliciosos, decidió no soltar a su capibara, porque era muy importante para ella. La niñera entendió lo que sentía Lili y decidió dejarle su amigo en paz.